

Esta vez ningun problema con el albergue, su bici podia dormir con él, habia sitio libre y gente con la que contarse anecdotas y compartir la leche con galletas.
Cada vez tiene más pinta de peregrino, más moreno y más flaco que cuando salio, vamos a tener que invitarle a cocidos y a cuidarle bien o tendremos que mirar dos veces para verle.
Eso sí, sabe que luego hay que volver al trabajo, y está tomandose las etapas con algo más de calma, más de vacaciones, disfrutando de los sitios, haciendo fotos e intentando no pensar en cosas demasiado serias...
